Pedro Sánchez no viajará a Nueva York únicamente para intervenir ante Naciones Unidas. El 23 de septiembre, en plena semana de alto nivel de la Asamblea General, el presidente del Gobierno español compartirá escenario con Zohran Mamdani en Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde de Nueva York. El encuentro se anuncia bajo el título “Building an Economy for the Majority” - “Construyendo una economía para la mayoría”— y será coorganizado por el gabinete de Mamdani y Global Progress Foundation.
La existencia del acto fue adelantada este domingo por ++El País++ y confirmada también por información de EFE. La cita llega mientras Sánchez viaja a Estados Unidos como presidente del Gobierno para la Asamblea General de la ONU, pero el organizador que aparece junto al Ayuntamiento no es una institución española: es una fundación de reciente inscripción en Países Bajos cuyo consejo honorífico preside el propio Sánchez.
Ese detalle convierte un acto de agenda en una historia política más amplia: qué es Global Progress Foundation, quién la gobierna, cómo se integra en el ecosistema internacional socialista y progresista y qué transparencia ofrece sobre el dinero que sostiene sus actividades.
Una stichting registrada en Amsterdam desde octubre de 2025
Global Progress Foundation se define en su ++propia web++ como una red global sin ánimo de lucro de responsables políticos, líderes de opinión, intelectuales, expertos y think tanks. Declara tener su base en Países Bajos y operar internacionalmente.
Una ficha empresarial que reproduce información de la Kamer van Koophandel neerlandesa identifica a ++Stichting Global Progress Foundation++ con sede registral en Johan Cruijff Boulevard 65-71, Amsterdam, y sitúa su nueva inscripción el 28 de octubre de 2025. Es una entidad muy joven en su forma jurídica actual: menos de un año separa el registro de la reunión anunciada en Gracie Mansion.
Ese dato también obliga a evitar una confusión histórica. Durante décadas existió en Madrid otra iniciativa denominada Global Progress Foundation vinculada a Felipe González. Las fuentes abiertas revisadas no permiten establecer una continuidad jurídica automática entre aquella fundación histórica y la stichting neerlandesa registrada en 2025. El Estándar las trata, por tanto, como estructuras distintas salvo documentación societaria que demuestre lo contrario.
Sánchez, presidente del consejo honorífico
La web de la actual fundación sitúa a ++Pedro Sánchez como chairman de su Honorary Board++. Junto a él aparecen perfiles políticos, académicos y económicos internacionales, entre ellos Aloizio Mercadante, presidente del banco público brasileño BNDES; el exministro español Manuel Castells; la académica Anya Schiffrin; Daniel Fuentes; Jesús Rodríguez y Ruchira Gupta.
La gobernanza operativa también conecta con el ecosistema socialista internacional. La eurodiputada del PSOE Hana Jalloul declara en su ++currículum oficial del Parlamento Europeo++ que forma parte de la Junta de Gobierno de Global Progress Foundation desde 2025. Paulina Lampsa, vicepresidenta ejecutiva de la Internacional Socialista, figura igualmente como integrante de su Board of Directors en la documentación pública de la Global Progressive Mobilisation.
La conexión no es accidental. En marzo de 2026, la ++Internacional Socialista++ describió el papel de Global Progress Foundation en la preparación de la Global Progressive Mobilisation y destacó la contribución de Jalloul en la coordinación de actores. Sánchez presidía esa reunión también como presidente de la Internacional Socialista.
Barcelona fue el ensayo general
La fundación tuvo una presencia considerable en la Global Progressive Mobilisation celebrada en Barcelona los días 17 y 18 de abril de 2026. Según ++su propio balance++, organizó con organizaciones asociadas 12 paneles con 63 ponentes sobre migración, economía, inteligencia artificial, justicia de género, transición verde, democracia y relaciones internacionales.
Entre los socios de algunas sesiones aparecieron FEPS —la fundación política europea de la familia socialista— y la Gates Foundation. Esa colaboración documenta trabajo conjunto en determinados paneles; no permite afirmar, por sí sola, que esas entidades financien Global Progress Foundation.
La propia ++Foundation for European Progressive Studies++ describe la movilización de Barcelona como una iniciativa nacida de una idea desarrollada por Sánchez, Stefan Löfven y Lula da Silva, con una agenda destinada a coordinar actores progresistas internacionales. El PSOE actuó como partido anfitrión y la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos y la Alianza Progresista formaron parte del armazón político.
Ese tipo de redes internacionales no es nuevo para Sánchez. En un contexto distinto, ++El Estándar ya documentó la continuidad de canales partidarios transnacionales del PSOE y su uso de estructuras como la Internacional Socialista++. La existencia de esa arquitectura política internacional es pública; otra cosa distinta sería atribuirle funciones gubernamentales o decisiones estatales que no están demostradas.
La pregunta que sigue abierta: quién paga
El Estándar ha revisado la web pública de Global Progress Foundation, su presentación institucional, su consejo honorífico y las referencias públicas a su actividad. A la hora de cierre no ha localizado una relación de donantes, una memoria anual financiera, cuentas publicadas ni una página específica de transparencia que permita reconstruir el origen de sus ingresos.
Esa ausencia es un hecho de transparencia, no una prueba de irregularidad. Una fundación neerlandesa de reciente registro puede encontrarse todavía en su primer ciclo contable y las obligaciones de publicación dependen de su régimen jurídico y fiscal. Lo que sí puede afirmarse es que, con las fuentes abiertas disponibles hoy, no existe base suficiente para responder quién financia Global Progress Foundation ni cuánto presupuesto maneja.
La propia página de contacto de la fundación refuerza la necesidad de cautela: el sitio todavía contiene texto de plantilla y datos de contacto genéricos, por lo que El Estándar no utiliza esa página como prueba de una sede física en Estados Unidos. La referencia registral sólida localizada es la de Amsterdam.
La misma cautela se aplica al acto de Nueva York. No se ha publicado un presupuesto, una relación de patrocinadores ni un reparto de costes entre la fundación y el gabinete del alcalde. Tampoco consta, por ahora, qué medios aportará Presidencia del Gobierno español más allá de la seguridad y logística ordinarias asociadas al viaje oficial de Sánchez a Naciones Unidas.
Gracie Mansion: un espacio institucional para una red política
El escenario añade valor político. Gracie Mansion no es un hotel ni la sede de un think tank: es la residencia oficial del alcalde de Nueva York. El gabinete de Mamdani figura como coorganizador del encuentro. Eso convierte la reunión en algo más que una conversación privada entre dos dirigentes ideológicamente próximos.
Hasta el momento, los únicos protagonistas confirmados públicamente son Sánchez y Mamdani. No se ha publicado una lista completa de asistentes, invitados, empresarios, sindicalistas, académicos o financiadores. Tampoco aparece todavía una convocatoria detallada en la web pública del Ayuntamiento que permita conocer formato, horarios, acceso o composición del coloquio.
La agenda de Sánchez continuará después en Estados Unidos. EFE ha informado de que el presidente viajará posteriormente a Massachusetts para participar en un acto en Harvard. El Estándar no ha localizado todavía una ficha oficial de Harvard que identifique ese acto concreto, por lo que no incorpora como cerrados ni su sede interna ni sus participantes.
Mamdani no es un interlocutor casual para Sánchez
La afinidad política entre ambos precede al encuentro. Después de la victoria electoral de Mamdani en noviembre de 2025, Sánchez lo convirtió públicamente en referencia para la izquierda internacional. Durante el Consejo de la Internacional Socialista en Malta sostuvo que el nuevo alcalde había demostrado que se puede ganar “con la esperanza” y lo presentó como ejemplo de una socialdemocracia capaz de movilizar a las mayorías.
La agenda de Mamdani se ha construido alrededor de la asequibilidad de la vivienda, servicios públicos, transporte, fiscalidad y coste de vida. También comparte con Sánchez determinadas posiciones internacionales —especialmente sobre Gaza— y un enfrentamiento político con Donald Trump, aunque sus cargos, electorados y marcos institucionales son radicalmente distintos.
Por eso, el título del acto importa: “Construyendo una economía para la mayoría” conecta directamente con el relato que Sánchez lleva meses tratando de proyectar fuera de España sobre crecimiento, redistribución y oposición a la derecha populista. Global Progress Foundation proporciona el vehículo organizativo para transformar esa afinidad en una plataforma política internacional.
Nueva York mientras España sigue mirando a Ceuta
El viaje se producirá en un momento particularmente delicado para Sánchez en España. ++El Estándar ha documentado la cadena de avisos y responsabilidades políticas anterior al 30-J++, y la crisis continúa abierta en los planos judicial, administrativo y de seguridad. El hecho de que el presidente mantenga una agenda internacional durante esa crisis no constituye por sí mismo ninguna anomalía: la Asamblea General de Naciones Unidas forma parte de sus obligaciones como jefe del Gobierno. Sí obliga a distinguir con precisión qué parte de esa agenda es institucional y qué parte pertenece a sus redes políticas internacionales.
Esa frontera es la que El Estándar considera necesario auditar. El foro de Gracie Mansion coincide con un viaje oficial a la ONU, se celebra en una residencia institucional estadounidense y está coorganizado por una fundación cuyo consejo honorífico preside Sánchez. Nada de ello demuestra mezcla indebida de recursos. Pero sí justifica preguntas transparentes sobre costes, personal, financiación y separación entre Presidencia del Gobierno y la actividad de Global Progress Foundation.
Las preguntas que deberían responder antes del 23-S
Antes de que Sánchez y Mamdani se sienten en Gracie Mansion, hay cinco datos que deberían poder conocerse sin dificultad: quién financia el acto; qué presupuesto tiene; quién forma parte de la lista completa de invitados; qué medios aporta el Ayuntamiento de Nueva York; y qué recursos, si alguno, aporta la Presidencia del Gobierno español o cualquier otra institución pública española.
A ellos se añade una sexta pregunta sobre la propia fundación: cuándo publicará una memoria económica que permita identificar su estructura de ingresos y gastos. Si Global Progress Foundation aspira a convertirse en una plataforma estable de coordinación política internacional, la transparencia financiera no debería ser un elemento accesorio.
El 23-S Sánchez no acudirá solo a un acto con Mamdani. Llevará a Nueva York una red política internacional que ya tiene nombre, estructura y ambición. Lo que todavía falta es conocer con la misma precisión quién paga esa estructura.



