La operación para adquirir el 45 % de Boluda Maritime Terminals por 80 millones sigue sin autorización española. Defensa y el CNI participan en la evaluación; no consta un veto gubernamental definitivo.
España no vive una guerra mafiosa generalizada. Vive algo más silencioso: una red nacional de puertas de entrada, nodos logísticos, laboratorios, corredores financieros y mercados de violencia que conectan organizaciones de varios continentes.
El comercio de bienes entre Estados Unidos y Marruecos creció alrededor de un 37% entre 2022 y 2025 mientras el intercambio estadounidense con España retrocedía cerca de un 4%. Pero la tendencia va mucho más allá del comercio: Washington es el principal proveedor militar de Rabat, China ha entrado en drones, defensa aérea e industria ligada a los nuevos corredores portuarios, y Rusia mantiene una asociación estratégica que en 2025 volvió a ampliarse. Irán, en cambio, no es un cuarto socio de Marruecos: Rabat rompió relaciones con Teherán en 2018 y lo acusa de haber apoyado al Polisario a través de Hizbulá. El resultado es un Marruecos que maximiza autonomía entre potencias mientras el Estrecho se convierte en un espacio de competencia militar, logística, tecnológica y política.